Berlinesas: una cifra más de la Segunda Guerra Mundial
- 26 jun 2015
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‘‘¡Maten! ¡Maten! En la raza alemana no hay más que mal (…) Aniquilen a la bestia fascista de una vez por todas en su guardia. ¡Usen la fuerza y rompan el orgullo racial de esas mujeres alemanas! (…) A medida que avancen, maten, nobles soldados del ejercito rojo’’
- Comisario soviético judio Ilya Ehrenburg
110.000 mujeres berlinesas fueron violadas en 1945, durante la semana en la que el ejercito Rojo liberaba Berlín del ejercito Nazi, cerca de 300.000 hombres pertenecientes al ejercito soviético llenos de sed de venganza, que no distinguían de edad, ni de la condición de salud de estas mujeres, que ya acaban de vivir un infierno cuando su ciudad fue arrasada por el enfrentamiento de dos ejércitos gigantes y poderosos, que acabo con sus hogares y se había llevado la vida de varios de sus familiares, vieron como estos soldados llegaban a la ruinas de sus casas buscando saciar un incontrolable deseo de herir el ego de los alemanes ya derrotados.
Muchos testimonios de mujeres relatan como en la mayoría de los casos fueron violadas por más de cuatro hombres en la misma noche, además de las desgarradoras confesiones de mujeres liberadas de los campos de concentración, que en el proceso de volver a sus hogares sufrían el terrible infortunio de toparse con las tropas rusas y ser abusadas delante de sus familiares, causaron en su momento un gran rechazo de líderes políticos que acusaban a las pocas mujeres que se atrevieron a contar su historia, de crear una campaña de desprestigio contra el ejercito Rojo, que aseguraba que estas eran mentiras sin fundamentos que solo seguían alimentando el odio al pueblo ruso, pueblo que los había salvado del nazismo. Sin embargo, en el libro Una mujer en Berlín de una autora anónima publicado en 1954, pero que llego a manos de los alemanes en 1959, su autora contaba de manera objetiva e irónica, su horrible experiencia que muchas de sus compañeras de tragedia tuvieron que vivir en silencio, condicionadas por la sociedad a olvidar este episodio y que posiblemente hicieron parte del 90% de mujeres que abortaron en el año siguiente o del 3% de mujeres que decidieron seguir con su embarazo y dar sus hijos en adopción, haciendo de la generación de berlineses de 1946, una generación de alemanes que dejo la guerra con padres soviéticos que nunca iban a conocer.
Pero por qué al hablar de la Segunda Guerra Mundial, solo se escucha de los flagelos convertidos por los nazis en los campos de concentración o los cometidos por los soviéticos al invadir Alemania, pero y de las mujeres? víctimas de ambos bandos, damnificadas en todos los aspectos, mujeres que tuvieron que sufrir en silencio por la opinión de una
sociedad que poco o nada se preocupo por su integridad en momentos donde más necesitaba de su protección. Lastimosamente este no es el primer ni último caso donde las mujeres fueron usadas como botín de guerra, pero probablemente este si sea uno de los más absurdos donde las mujeres fueron atacadas las veces que sus victimarios quisieron sin que nadie alzara una sola palabra para rechazarlo, donde ambos bandos las usaron para demostrar su poder y que a partir de esto tuvieron que vivir con un recuerdo que nadie saco de su mente, un recuerdo con el que tuvieron que convivir durante años, donde el mundo que sabia todos los crímenes cometidos ignoraba sus historias y hasta las ponía en duda, dejando pasar esta situación como una más sin que tuviera la relevancia merecida.
‘‘Y les gustaba contar historietas en las cuales salían siempre bien parados. Nosotras, en cambio, tendremos que mantener la boca bien cerrada, tendremos que hacer como si se nos hubiera dejado a un lado, a nosotras, precisamente a nosotras. De lo contrario, al final no querrá tocarnos ningún hombre’’ - Fragmento del libro Una mujer en Berlín (1954).




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